CLODOS Introducción al Dióxido de Cloro

CLODOS Dióxido de Cloro


INTRODUCCIÓN SOBRE EL DIÓXIDO DE CLORO

ATENCIÓN: TODO LO INDICADO A CONTINUACIÓN REFERIDO A LA CIENCIA DEL ClO2 PURO Y ESTABLE
Y POR TANTO NO ES VÁLIDO PARA LA UTILIZACIÓN EN LA MAYORÍA DE PRODUCTOS BASADOS EN
ClO2 DEL MUNDO.

No es cloro ni tiene nada que ver, con este elemento a pesar de incluir la palabra cloro.

El dióxido de cloro (inventado en 1.814) no tuvo éxito en aplicaciones industriales ni en tratamiento de aguas potables a pesar de ser el producto con mejor capacidad de desinfección conocido, debido fundamentalmente a sus altos riesgos de uso.

El dióxido de cloro (ClO2) es un desinfectante cuya capacidad biocida sobrepasa a la del cloro y sus derivados. Debido a sus cualidades oxidantes selectivas, su aplicación es una alternativa a ser considerada donde además de la desinfección se requiere mejorar la calidad organoléptica del agua. Tiene un gran efecto en el control del sabor y el olor, así como para destruir sustancias orgánicas que proporcionan olor o que son precursoras de
trihalometanos (THM). Por ello, se aplica especialmente cuando las aguas contienen altas concentraciones de precursores que, con la cloración tradicional, darían lugar a la formación de subproductos de la desinfección.

El dióxido de cloro es un gas de color verde amarillento, inestable y difícilmente soluble en agua hasta alcanzar concentración de 1 %, por encima de la cual es altamente explosivo. Una de las propiedades más interesantes del dióxido de cloro es su eficacia biocida en un amplio rango de pH que va de 4 a 10.

Además de sus propiedades desinfectantes, el dióxido de cloro mejora la calidad del agua potable, es decir, neutraliza olores, remueve el color y oxida hierro, manganeso, arsénico, fenoles, etc.…

El dióxido de cloro, como desinfectante, tiene la ventaja de que reacciona directamente con la pared celular de los microorganismos. Esta reacción no depende del tiempo ni de la concentración. Al contrario que los desinfectantes no oxidantes, el dióxido de cloro actúa sobre los microorganismos incluso cuando estos son inactivos, por lo que de manera efectiva la concentración de dióxido de cloro necesaria es menor que la concentración de
desinfectantes no oxidantes.

Los microorganismos no pueden desarrollar ninguna resistencia en contra del dióxido de cloro, debiendo observarse para su eficacia tres aspectos, concentración, contacto y persistencia.


El dióxido de cloro puede atravesar las capas de las bacterias, porque disuelve fácilmente emulsiones e hidrocarbonos que forman estas capas.

El dióxido de cloro oxida la matriz de polisacáridos que mantiene unido el biofilm. Durante esta reacción el dióxido de cloro es reducido a iones de cloruro. Estos se dividen en trozos de biofilm que se mantienen estables. Cuando el biofilm empieza a crecer de nuevo, se crea un ambiente ácido y los iones cloruro se transforman en dióxido de cloro que se encarga de eliminar el biofilm restante manteniendo las instalaciones limpias y totalmente
desinfectadas.

Mercado del dióxido de cloro CLODOS

- Descubierto en 1814
- 1944 primera aplicación a gran escala en planta de agua potable
- 1955 expansión de uso en aguas de consumo humano en USA

A partir de esta fecha se han venido desarrollando generadores o reactores de producción instantánea para consumo inmediato que a pesar de los grandes problemas de seguridad que acarrean (numerosos incidentes, explosiones, subproductos peligrosos, etc.) continúan expandiéndose gracias al gran poder desinfectante que ofrece el dióxido de cloro.

En la actualidad los reactores han conseguido un grado de seguridad aceptable generando una producción del 60-70 % de dióxido de cloro y por tanto dando lugar a una producción de entre un 30-40 % de subproductos residuales peligrosos y subproductos de reacción idénticos a los que se generan en el uso de cloro. Complementariamente el producto generado por los reactores no puede en ningún caso ser almacenado por lo que su aplicación se limita a sistemas de flujo con dosificación en continuo.

Cada vez más, se publicitan tecnologías de DIÓXIDO DE CLORO ESTABILIZADO, SCD, realmente consistentes en clorito sódico estabilizado con bicarbonato sódico resultando muy peligrosos y corrosivos además de contener porcentajes muy bajos de dióxido de cloro (todo ello detectable por simple lectura de hojas técnicas).

CLODOS®, tecnología de dióxido de cloro única y exclusiva de FLOW QUIMICA, incorpora diversos nombres comerciales y consiste en una solución líquida y pura de dióxido de cloro totalmente estable, en diferentes concentraciones manteniéndose como ión gas en todo su proceso y ante su descomposición química (reducción), pasa directamente a oxígeno y pequeña cantidad de sal común a diferencia del dióxido de cloro generado por reactor in situ que es cinéticamente inestable y pasa por estados reducidos.

El dióxido de cloro de CLODOS® permanece en estado gaseoso en solución pura durante toda la vida del producto.

CLODOS® :

  • No produce olor, color ni sabor en el agua. Actúa como desodorizante al eliminar las bacterias que producenel olor. Es bactericida, fungicida, viricida, ovicida, larvicida y actúa en el control y eliminación del biofouling y biofilim.
  • Sin cloro libre, sin ningún tipo de residuo, sin subproductos (THM, HAA, etc.)
  • Sin riesgo de explosión, sin ADR y sin necesidad de generador
  • Menos corrosivo que el agua en dosis de uso
  • Concentración altamente estable manteniendo normas de manipulación
  • Se mantiene siempre como dióxido de cloro puro
  • SIN generación de reacciones que ataquen a la capa de Ozono


SIN RESISTENCIA. SIN RESIDUOS. SIN PLAZO DE SEGURIDAD.